El valor de un amigo

el valor de un amigo
el valor de un amigo
El valor de un amigo

Ahora comprendo cuál es el valor de un amigo.

Hoy al atender el teléfono que insistentemente exigía atención, mi mundo se desmoronó. Los sollozos y lamentos, la voz del otro lado de la línea me informaba que mi mejor amigo, mi compañero de todos los días, mi hombro, camarada, había sufrido un grave accidente, y falleció instantáneamente.

Recuerdo haber colgado el teléfono y caminado a pasos lentos para mi dormitorio, mi refugio particular. Las imágenes de mi juventud vinieron casi instantáneamente a mi mente. La facultad, las borracheras, las conversaciones a la vuelta de las salidas hasta altas horas de la noche, los amores no correspondidos, las confidencias al oído, las complicidades, las risas. Ahhhhh… las risas.

Cómo era de fácil surgir en aquella época. Recordé las lágrimas de las despedidas, y principalmente, las promesas de nuevos encuentros. Recuerdo las promesas de que nunca sería olvidado, y realmente nunca lo fui. Perdí la cuenta de las veces en que cariñosamente me llamaba cuando yo estaba en el fondo del pozo. Los mensajes, que nunca respondí, que constantemente me enviaba, llenando mi correo electrónico de esperanzas y promesas de un futuro mejor. Todo ello mostraba el valor de un amigo.

Recuerdo que fue su rostro preocupado lo primero que vi cuando salí de mi cirugía de apéndice. Recuerdo que fue en su hombro que lloré la pérdida de mi querida mamá. Fue en sus oídos que derramé los lamentos de un noviazgo terminado. A pesar del esfuerzo para recorrer mi mente, no conseguí acordarme de una sola vez en que tomé el teléfono para llamarlo y decirle a él lo importante que era para mí contar con su amistad.

Al final yo era una persona muy ocupada, No tenía tiempo. No recuerdo de una sola vez en que me preocupé por conseguir un texto gratificante para enviarle, o a cualquier otro amigo, con el objeto de desearle un día mejor. No tenía tiempo. No recuerdo haber sido capaz de levantar el teléfono y llamar sólo para saludarlo. No tenía tiempo. Olvidé el valor de un amigo.

Amor y amistad
Amor y amistad

No recuerdo haberle dado cualquier tipo de sorpresa, como aparecer con una botella de vino y el corazón abierto dispuesto a oír. No tenía tiempo. No recuerdo de algún día en que estuviese dispuesto a oír sus problemas. No tenía tiempo. Creo que nunca imaginé que él tenía problemas. No reparé que constantemente mi amigo se pasaba de la cuenta con la bebida. Encontraba divertido su forma borracha de ser. Al final bebido o no, era una óptima compañía para mí.

Sólo ahora veo con claridad mi egoísmo. Tal vez si me hubiese bajado de mi pedestal egocéntrico y le hubiera prestado un poco de atención y brindado un poco de mi sagrado tiempo, mi gran amigo no habría bebido hasta no aguantar más y no habría perdido la vida cuando perdió el control de su auto.

Tal vez él, que siempre inundó mi mundo con su iluminada presencia, estaba sintiéndose muy solo. Así mismo, los mensajes que constantemente dejaba en mi «secretaria electrónica», podrían ser su modo de pedir ayuda. Aquellos mismos mensajes que simplemente apagué de mi «secretaria electrónica», jamás se apagarán de mi conciencia.

Estas dudas que ahora me inundan nunca más tendrán respuestas. Mi falta de tiempo me impidió responderle. Ahora, lentamente elijo ropa negra, digna de mi estado de ánimo. Tomo el teléfono y aviso a mi jefe que no iré a trabajar hoy, y quien sabe mañana o después. tomaré el día para homenajear con mi llanto a una de las personas que más amé en la vida.

Al colgar el teléfono, veo con sorpresa, entre lágrimas, de que para esto, ¡TUVE TIEMPO!!! Descubrí que si no tomas las riendas de tu vida, el tiempo te devora y te esclaviza. Trabajo con el mismo entusiasmo de siempre, pero solamente soy «el profesional» durante mi jornada de trabajo. Fuera del trabajo, soy un ser humano.

Nunca más un mensaje de mi «secretaria electrónica» se queda sin por lo menos un «hola» de respuesta. Trato constantemente de llenar el correo electrónico de mis amigos con mensajes de amistad y días mejores. Escribo tarjetas de cumpleaños o de nacimientos, siempre recordándoles a las personas lo importantes que son para mí. Abrazo constantemente a mis hermanos y a mi familia, pues los lazos que nos unen son eternos.

Esos momentos suelen desaparecer con el tiempo, y todo el cuidado es poco. Reparto sonrisas y abrazos a todos los que me rodean, al final ¿para qué guardarlos?

5 comentarios

  1. maria magdalena

    pongalen figuras para que se vean chido

  2. paula

    amistad
    respeto
    onestidad
    tolerancia
    cariño

  3. lacho....

    que buena onda poner estas reflecciones,
    solo asi se da cuenta uno el valor de la amistad, apreciandolo en su momento ya que hasta que se pierde una persona muy especial se reflecciona,, leendo esta reflección me doy cuenta que un amigo es super especial,,,le pido mucho adios hugo vas a salir de esta,,,,,, por tus papas y tus cuates que te queremos con nosotros,,,

  4. admin

    Le agregamos imágenes, para complacer a María Magdalena.

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