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El hombre que estaba tras el mostrador, miraba la calle distraídamente. Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el negocio y pidió ver el collar de turquesa azul. Sigue leyendo
Hoy al atender el teléfono que insistentemente exigía atención, mi mundo se desmoronó. Los sollozos y lamentos, la voz del otro lado de la línea me informaba que mi mejor amigo, mi compañero de todos los días, mi hombro, camarada, había sufrido un grave accidente, y falleció instantáneamente.